
Alimentación del Shih tzu
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Alimentación del Shih tzu
El Shih Tzu es una raza que sorprende a quien la conoce de cerca. Detrás de ese aspecto señorial y ese pelo espectacular hay un perro con mucho carácter, sorprendentemente robusto y con unas necesidades nutricionales concretas que conviene conocer bien para no cometer los errores más habituales.


Un perro pequeño con metabolismo activo
El Shih Tzu es más activo de lo que parece. Tiene un metabolismo rápido que le exige una alimentación concentrada en nutrientes y de alta digestibilidad. La clave no está en la cantidad sino en la calidad: cada bocado debe aportar lo que su organismo necesita para funcionar bien y mantener su energía característica.
El mito del estómago delicado
Existe la creencia extendida de que el Shih Tzu es una raza de estómago delicado. En nuestra experiencia, no es así: lo que ocurre es que nosotros, sin saberlo, lo hacemos delicado. Una alimentación basada en piensos de baja calidad, con cambios bruscos frecuentes y sin complemento húmedo, crea con el tiempo un sistema digestivo que no funciona como debería. El Shih Tzu bien alimentado desde el principio es un perro con una digestión perfectamente normal.


El manto como indicador de salud
El pelo del Shih Tzu es largo, denso y sedoso, y es el reflejo más directo de lo que come. Cuando la alimentación falla, el manto lo dice antes que cualquier otra cosa: pierde brillo, se rompe con facilidad, aparece la caspa y la piel se reseca. Los ácidos grasos esenciales, especialmente el Omega 3 y el Omega 6, son imprescindibles en su dieta para mantener ese manto en las condiciones que caracterizan a la raza.


Pienso a discreción: el sistema que funciona
Nuestra recomendación, basada en años de experiencia en el mundo del perro, es ofrecer el pienso a discreción: dejar el cuenco siempre lleno para que el perro coma cuando lo necesita y en la cantidad que su organismo le pide.
El Shih Tzu come poco y de forma muy repartida a lo largo del día. Racionar su comida en tomas fijas puede generar ansiedad alimentaria: el perro aprende que el cuenco no siempre tiene comida y empieza a engullir en lugar de masticar, lo que provoca problemas digestivos y paradójicamente mayor tendencia a engordar. Un perro que sabe que su cuenco siempre está disponible come tranquilo, en pequeñas cantidades y sin estrés.


Hidratación constante
El agua es parte de la alimentación aunque a veces no la tratemos como tal. El Shih Tzu debe tener agua limpia y fresca disponible en todo momento. Si se alimenta principalmente de pienso seco, la hidratación cobra especial importancia para el buen funcionamiento de los riñones y el sistema digestivo. Cambia el agua con frecuencia y coloca el cuenco en un lugar accesible durante todo el día.


Consulta con un especialista antes de cambiar su dieta
Cada perro es diferente y lo que funciona para uno puede no ser adecuado para otro. Si tu Shih Tzu tiene alergias, tendencia al sobrepeso o alguna condición de salud específica, su alimentación debe estar adaptada a esa situación concreta. Un veterinario especializado en nutrición canina o un nutricionista canino puede ayudarte a diseñar un plan personalizado ajustado a las necesidades reales de tu perro.


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Gracias a Razas Pequeñas, entendí mejor las necesidades de mi shih tzu y ahora disfruto cada momento con ella.
Carmen M.


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